Soul: Los nuevos latidos

La mejor época del soul se vivió en los años sesenta. El sonido Motown más la mano de Phil Spector nos dieron en esa época las obras más trascendentes...

La mejor época del soul se vivió en los años sesenta. El sonido Motown más la mano de Phil Spector nos dieron en esa época las obras más trascendentes de este estilo musical. Con el surgimiento del funk, del hip hop y el renovado r&b (más pop que r&b), al soul no le quedo de otra que quedarse habitando los terrenos de la discreción.

Los exponentes más mediáticos de los últimos 10 años:

Amy Winehouse, Charles Bradley (con un segundo aire en su carrera) y Sharon Jones, están muertos. Sin embargo, hay un puñado de exponentes que, van a remando a contra corriente de las tendencias actuales y le apuestan a seguir dándole vida a un género que no sale de otro lugar más que de las entrañas del alma. Michael Kiwanuka Las raíces del soul están en el delta del Missisipi, sin embargo, éstas también pueden cruzar el océano y llegar hasta la perfidia de Albión. Ahí está el caso de Amy Winehouse, Joss Stone o Michael Kiwanuka. Con solo un par de álbumes bajo el brazo, su Love & Hate (2016), producido por el (toda proporción guardada) Phil Spector del nuevo milenio: Danger Mouse, lo llevo a estar nominado a los (todavía) muy respetable Mercury Prize. Cold Little Heart es el tema abridor de la serie de HBO, Big Little Lies lo cual le ha dado mayor atención mediática.

El estilo de Kiwanuka está arraigado plenamente en el soul, pero que puede hermanarse con el folk rock a la Tim Buckley. Su música es austera e intimista, pero avocando hacia el respiro exterior; una exhalación, que no sale de los pulmones, sino del corazón. Charles Bradley, si bien su carrera solista inició hace menos de 10 años, Bradley ya tenía camino recorrido en su sello Daptone Records sacando a la luz joyas del funk y soul de los años 60 y 70.

Fue hasta el año 2016 que se pusó en el radar con su acertado cover a Changes de Black Sabbath. Changes de por si era lo más crudo y honesto que Black Sabbath había hecho en su carrera, en la voz de Bradley, el tema gana poderío y llevarlo a los terrenos del soul, lo hace aún mucho más genuino y por tanto, estremecedor. En septiembre del 2017 su voz se apagó con su vida. Un cáncer de estómago nos arrebató la posibilidad de seguir de cerca una carrera que estaba despegando de nuevo. Pero ahí está su legado musical tanto solista como lo que salió de la casa discográfica que comandaba.

Black Pumas Hay muy poca información de este duo de Austin, Texas (que se expande a sexteto para sus presentaciones en vivo). Iniciaron su carrera el 2018, sacando un doble single que contenía sus canciones Fire y Black Moon Rising ésta última fue la canción que los ayudo irse poco a poco colándose dentro de un circuito que, si bien está poco poblado como el del soul, demanda de valerse de una calidad genuina para mantenerse.

Para junio de 2019, sacan su disco homónimo bajo el sello ATO Records. Son 10 las canciones que integran este disco que, a lo largo de 40 minutos, cada una es una buena carta de presentación del grupo. Colors fue elegido como single para promocionar el álbum. El sonido del disco apela a lo hecho por los años 60 y 70 (la época dorada del genero) pero sin caer en la complacencia de la nostalgia. Según The Guardian es como si Sam Cooke o Neil Young se unieran al Wu Tang Clan. Black Pumas, poco a poco va ganándose muy merecidamente la atención por refrescar un género donde no hay más formula que ser auténtico.

 

No Comment

Leave a Reply

Disco de la semana

¿No lo viste?